Decía Barry Truax que el ruído es un símbolo que ofrece la esperanza de que se puedan crear nuevos significados.
Barulla Barouta reflexiona sobre lo que entendemos por ruido y trata de formular nuevas preguntas a la comunidad educativa. ¿Es ruido todo lo que nos molesta de otras personas? ¿Es el pabellón el lugar por excelencia del caos sonoro? ¿O lo es el comedor? ¿Es la trama de sonidos que rodean el estanque lo que nos produce más calma si prestamos atención? ¿Y si pensamos los desplazamientos y traslados por el centro como una forma de favorecer la convivencia?
A través del arte sonoro, el equipo conformado por Xoán Xil López y Outonía S. Coop. propone desplazar la noción de contaminación acústica y empezar a abrir la escucha en el centro educativo hacia una ecología sonora.