El proyecto parte de una ampliación del concepto de escultura: no solo como objeto sólido, sino también como acción, recorrido, respiración, sombra o transformación. Desde esta idea, la propuesta invita al alumnado a descubrir cómo elementos cercanos y aparentemente no artísticos (como el aire, el jabón, las medias, los globos, las sombras o el caminar) pueden convertirse en materiales sensibles capaces de generar formas, relaciones y experiencias.
La caja se estructura en módulos de trabajo que activan distintas materialidades. Cada uno de ellos propone dos momentos: primero, una fase de exploración para despertar la percepción y la atención hacia ese material; y después, una fase de creación en la que el alumnado experimenta con la producción escultórica, traduciendo sensaciones, ideas o emociones en formas tridimensionales.
Se trata de un proyecto abierto, procesual y sin resultados cerrados, que prioriza la experimentación, la curiosidad y la diversidad de respuestas. La propuesta busca fortalecer la capacidad de observar, sentir y pensar desde la experiencia directa, reconociendo el valor de cada mirada y de cada forma de relación con el entorno.
Entre sus objetivos principales están ampliar la noción de escultura hacia lenguajes contemporáneos, fomentar la sensibilidad hacia lo cotidiano, comprender la materia como algo vivo y cambiante, y utilizar la práctica artística como herramienta para pensar la realidad y los procesos de transformación personal y colectiva.
La caja de recursos incluye una guía didáctica en castellano y valenciano, cartas de activación pedagógica, propuestas de observación y conversación, y materiales diversos como globos, escayola, medias, cuerdas, pajitas, chicles, gafas de cartón con filtros, plásticos, colorantes y cartón, entre otros.