La actual situación de emergencia climática nos obliga a replantear muchos de los espacios que habitamos. Los patios de las escuelas, mayoritariamente de cemento e impermeables, se convierten en espacios hostiles durante los periodos de calor (cada vez más extensos) y su diseño, que prioriza los juegos de pelota frente a los espacios de encuentro o de juego tranquilo, los convierten en lugares poco inclusivos y jerarquizantes.
Es hora de cambiar estas dinámicas. De agrietar el cemento y sorprendernos con la vida que se abre paso. Este es el objetivo de CRUI: ceder espacio a la vegetación y a la biodiversidad que atrae. Lo haremos inspiradas en artistas que han utilizado el corte (el agujero, la brecha, el vacío…) como concepto de su obra, trasladándolo a nuestro entorno cotidiano.