El proyecto activa un proceso de creación colectiva invitando a explorar las identidades que habitan en la escuela y las conexiones que la hacen posible en un momento de transformación: el traslado de la antigua escuela a un nuevo espacio.
A través de prácticas artísticas, corporales y performativas, y partiendo de la idea del funcionamiento de los micelios, el alumnado, el profesorado y las familias cartografiaran recuerdos, gestos y relatos que forman parte de este tejido compartido. El proyecto culminará con Sant Miceli, un ritual en forma de procesión que activará simbólicamente estos vínculos, transformando el desplazamiento de un espacio a otro en un acto de transmisión y celebración colectiva.