El proyecto invita al alumnado a comprender cómo las imágenes influyen en la cultura, la identidad y el entorno, trabajando desde la idea de una ecología de la imagen que cuestiona la sobreproducción visual contemporánea y apuesta por procesos más lentos, materiales y conscientes. Frente a la inmediatez digital, la propuesta fomenta el uso de soportes físicos, la reutilización de imágenes y la experimentación manual como formas de aprendizaje.
A través de dinámicas lúdicas y colaborativas, el alumnado explora la fotografía y el lenguaje visual como medio de expresión, observación y pensamiento crítico. Se promueve una mirada reflexiva sobre el consumo de imágenes, su veracidad y su impacto social y medioambiental, al tiempo que se impulsa la creación de relatos individuales y colectivos.
La caja está diseñada como un sistema abierto que integra materiales y dispositivos para activar procesos de creación: una baraja fotográfica personalizable, cámaras térmicas con papel para exploración, un banco de imágenes impresas, un álbum en blanco para la construcción de historias, tarjetas con palabras e instrucciones narrativas, y un manual de actividades en formato fanzine, junto con una guía didáctica.