Estas últimas semanas se han celebrado los cierres de algunas de las residencias artísticas en curso, como es el caso de La Alegría, en el Centro Dramático Nacional, El Calentamiento, en Espacio Abierto, o La Morsa, en el Centro del Títere de Alcorcón.
Las residencias artísticas en centros educativos públicos son espacios de investigación compartida entre creadoras y comunidades educativas. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se vinculan a instituciones culturales afines a la Red, promoviendo proyectos interdisciplinares que desdibujan los límites entre escuela y cultura para generar aprendizajes flexibles, críticos y conectados con el presente.
Estos procesos se construyen desde la adaptación de las propuestas al contexto y al alumnado, dando lugar a dinámicas de codiseño. Como resultado, el alumnado mejora su expresión, la convivencia y la resolución de conflictos, y valora estos espacios como seguros, creativos y generadores de nuevas ideas aplicables a su realidad.
Sobre esto y más reflexiona Eva Morales, de Pedagogías Invisibles, en el nuevo número de la revista Poliédrica, en su artículo “Abrir las escuelas al presente. Residencias de artistas en centros educativos”, en el que también participa PLANEA contando su experiencia en este tiempo.