Ejercicios para habitar el entorno
En este recurso se organiza una semana de trabajo junto a niñeces para despertar el cuerpo y habitar el entorno con material recolectado: pies que exploran, manos que descubren, cabeza que sueña. Porque caminar no es solo llegar, es estar presente.
La aventura tiene cuatro movimientos:
¡A explorar!
Ponemos el cuerpo en movimiento. Caminamos, transitamos, miramos con atención el entorno. Cada paso es una pregunta: ¿qué habrá hoy para encontrar?
¡A recolectar!
Buscamos tesoros escondidos: ramas que cuentan historias, hojas de colores, flores que se despiden, piedras que esperaban por nosotres. Todo va a la canasta.
¡A compartir!
Mostramos lo encontrado. ¿Qué trajo cada quien? Conversamos, reímos, nos asombramos juntes. Y si alguien necesita algo que otra persona encontró… ¡trueque a la vista!
¡A crear!
Con todo lo recolectado, construimos algo mágico: puede ser un mandala que celebre el encuentro, una escultura que se inventa sola, una casita para algún ser diminuto, un ser nuevo que nunca nadie imaginó. O quizás, simplemente, dejamos que las cosas se transformen unas en otras, como en un juego sin reglas.
Porque crear es también una forma de caminar.